Franco Muzzio (Santiago, 1978)

Nació en Santiago en 1978. Integrante del Taller Bellet 255. Miembro y co-fundador del grupo de gestión cultural, "Cultura a la Vena". Ha ganado diversos premios a nivel nacional y su obra ha sido publicada en diversas antologías. Es coordinador de Extensión y Cultura de la Universidad Central.


Mientras su noche habla el único discurso que conoce

Mientras usted come pancito con queso,
los ríos se callan
y las niñitas comienzan a pintar su piel,
como putas de oficio comprobado.

Mientras usted aprieta el control remoto,
ve lo triste de las noticias
y decide que el dolor ajeno le hace daño en la retina,
las niñitas se zampan hasta la alergia de los hombres.

Mientras usted busca el mañana en el pronóstico del tiempo,
las niñitas escriben recuerdo en sus rodillas
y guardan flores de semen-terio en la memoria.

Los ríos de nuevo se callan,
no hay listados donde se llame
a las niñitas que esconden sus juguetes con la noche.

Pero no importa,
cuando amanezca veremos qué se hace;
mientras, las niñitas se hacen Marías con las trenzas
y sus piernas comen
de los pececitos de los hombres.




A propósito de perros que cometen feticidio


Ellas no quieren perritos que les ladren
ellas quieren perritos que las miren con inteligencia
y a veces con estúpida ternura.

Ellas quieren perritos que les muevan la cola,
a pesar del cansancio
a pesar de los titulares que trae la costumbre ;
ellas quieren perritos que les abracen las noches
y que aparezcan por la puerta con flores en el rostro.

Insisto, ellas no quieren perritos que les ladren
ellas quieren perritos que vuelvan al tono del primer “te amo” .
Ellas quieren, ellas quieren,
un perrito escuchando lo que tenga que decir cada lágrima
y que con su pata le seque las mejillas.

Ellas quieren perritos que coman lento,
que las miren como a las niñas del 14 de febrero,
y que dejen dibujado con las migas
un corazón encima de la mesa.

Ellas NO quieren perritos que les ladren
Ellas quieren perritos que sólo muestren los dientes
cuando una sonrisa las toque
mientras la noche se les mete por dentro de los ojos.

Gigantografía para un labial francés


La Mina rica de la publicidad jamás tocará mi timbre
para decir que el azúcar se le acabó,
o que hoy quiere hablar en otro idioma
porqué sus canarios no la entienden.

Nunca su flojera dormirá una siesta conmigo,
ni hará monitos casi tiernos
con las migas que nos dejó el desayuno ,
como tampoco planchará un domingo por la noche
mi ropita mirando el noticiero.


*

Tal vez mañana pase en su Jeep 4X4
y el semáforo la detenga;
ahí retocará sus labios en el espejo,
esperando que la luz verde haga juego con sus ojos.

Quizás alguien que pase por ahí,
se enamore de su cara a través del parabrisas,
ella se arrugará toda por dentro,
y haciéndose la hueona le regale una sonrisa de casting,
fingiendo que sabe como respiran los árboles.

La Mina rica de la publicidad,
mira las esquinas igual
como mira el fondo de una pasarela.

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