Claudia Curimil (Santiago, 1985)

Bachiller en Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Chile; tiene estudios de Psicología y Literatura en la misma institución. Fue integrante del taller de poesía "Isla Negra" y el taller literario "Greda Azul". Ha participado en distintas actividades culturales con canto (música latinoamericana) y poesía. Dicho trabajo poético se encuentra inédito y sin participación en concursos. En el Concurso Nacional de Cuentos Teresa Hamel 2008 queda entre los diez mejores trabajos narrativos obteniendo la publicación del cuento "La Polaca" en el libro "Cuentos Hamel 2008" (Sociedad de Escritores de Chile, 2009).


Versos de paso:

20

Mientras escribo
Alguien está cayendo del mundo.

23

Qué lindo cuando los hombres se cansan.
A veces se sientan
y miran el sol

24

Te digo, Ernesto,
la revolución se quedó hermosa en tus ojos
Nadie ha vuelto a hablar desde allí

25

Abrir la herida, estirarla
Hasta ver hacia dónde dejamos caer el alcohol

26

Te he dicho tantas veces
Los padres son la herida de nacimiento
Que el tiempo no cicatriza

(s/t)
Madre, padre:
me confieso frágil como el latido de un animal agónico,
sensible y vulnerable como una hoja
para siempre en otoño


Me confieso terriblemente intranquila
porque no me basta lo que me dicen,

porque siempre necesito ver el revés

me declaro anarquista
como un niño con sus propios sonidos para llamar las cosas

y me declaro insensata,
completamente tonta
para las nuevas necesidades.

Declaro que mi urgencia, mi única urgencia
es proteger la ternura:
la única arma
para la única guerra.

Memoria
No estoy sorda.
Oigo cultrunes ajados en el pecho.
Respiro
y conmigo los muertos.

No estoy sorda.
Oigo cultrunes y me bailan las piernas.
Un temblorcito que no entiendo.

El cuerpo es memoria.

El músculo que se mueve
sabe
recuerda
lo que yo no sé nombrar
con esta lengua
partida

2 comentarios:

Lydia Raquel Pistagnesi dijo...

amiga, gracias por pasar por mi blog. amo a tu paìs al que visite hace tres años
Te dejo un poema que le dediquado Viña del mar y que incluì en mi tercer libro "Cenizas de Abril"

Viña del Mar

Festival colorido.
Cerros bañàndose
en las agua, yodo y sal,
creando navidades en septiembre.
A lo lejos
un yate mecido por las olas
refleja su magia
en el espejo del agua.
Me invade la emociòn
desde el piso doce
que mira la bahia.
Amanece,
viajo caprichosos caminos
jugando sorpresas.
Toboganes florecidos bajan
hasta la dorada arena
que espera ansiosa.
¡Eterno idilio!
Èl llega presuroso
dejandole como presnte
caracolas musicales

Viña del Mar.

Volverè
volverè algun dìa
para arebujarme
en el misterioso embrujo
de tu belleza

Lydia Raquel Pistagnesi

cristofer dijo...

el caballo toma agua la se lo mato corio a la laguna y con una dama se encontro,la bella dama labava su ropitas el caballo se fue y corrio libremente por la pradera

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